¡Mamá -no grité "madre" sino "mamá", que es voz de infancia-, no hay nadie!
¡Mamáááááááááááá, -volví y dije con voz desgarrada-, no hay nadie!, concluí con terror.
Mi voz ronca, torpe, perdido en la demencia, en medio de un aguacero,
buscando en una casa en ruinas a quienes ya no habitaban.
POESÍA EN LA FILBO 2026 (1)
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*a diario (15)*
*POESÍA EN LA FILBO 2026*
De las cosas gratas de la Feria del Libro, dar y recibir libros.
Estos fueron algunos de los...
Hace 3 semanas
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